La ortodoncia

Tener una sonrisa hermosa es posible para todos, aun si no naciste con ella. Aunque parezca mentira desde tiempos ancestrales ha existido el afán por corregir los dientes apretados, irregulares o salientes, hay constancia de que ya en el siglo VIII a.C. se intentaba solucionar tales anomalías. Entre los hallazgos etnográficos del mundo griego y etrusco figuran aparatos ortodónticos de magnífico diseño.

Con el paso de los años se han perfeccionado estas técnicas apareciendo la ortodoncia que se puede definir como  una especialidad de la odontología que se encarga del estudio, prevención, diagnóstico y tratamiento de las anomalías de forma, posición, relación y función de las estructuras dentomaxilofaciales. Su ejercicio es el arte de prevenir, diagnosticar y corregir sus posibles alteraciones y mantenerlas dentro de un estado óptimo de salud y armonía mediante el uso y control de diferentes tipos de fuerzas.

Los tratamientos de ortodoncia, generalmente, se llevan a cabo con brackets, que pueden ser metálicos o estéticos.

Brackets metálicos
Brackets de cerámica
Son de gran calidad y no tienen los inconvenientes de los de plástico, aunque su costo es mayor.

Brackets estéticos
Se pueden encontrar diversos materiales con los que se elaboran brackets estéticos: plástico, cerámica, zafiro o policarbonato, siendo los de zafiro más resistentes y no se manchan, al contrario de los brackets de cerámica. El arco debe ser metálico.

Brackets camaleón
Son transparentes y permiten la reducción de la fricción con la consecuente reducción de la duración de la totalidad del tratamiento, así como la reducción del tiempo que pasa un paciente en el sillón de la clínica.

Brackets linguales
Se colocan en la cara palatina y lingual de los dientes, por lo que no son visibles aunque se utilicen brackets metálicos. El proceso de funcionamiento, que es similar al de los brackets tradicionales, puede suponer al principio una mayor incomodidad en el paciente, ya que los brackets linguales están en continuo contacto con la lengua. Sin embargo, y al igual que ocurre con la ortodoncia tradicional, el paciente se acostumbra a esa sensación tras un pequeño periodo de adaptación.

Brackets o frenos de autoligado Damon
Estos brackets autoligables se diferencian de los brackets convencionales en que no es necesaria la instalación de ligaduras para fijar los arcos a los brackets, lo cual proporciona un movimiento dentario más confortable y más rápido, obteniéndose tratamientos más cortos y con citas más espaciadas en el tiempo. Además, la mejoría en la estética facial y de la sonrisa es realmente sobresaliente con este tipo de aparatología.